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Menos samba y más trabajar

Menos samba y más trabajar

Hoy he tenido una conversación sobre la importancia de la I+D+i en nuestro país que me ha dado pie a la siguiente reflexión.

En los últimos años hemos venido observando cómo aumentaban progresivamente los recursos económicos para inversiones relativas a la I+D+i, porque la directriz era “invirtamos lo que sea para adaptarnos cuanto antes a la sociedad del conocimiento”. Cambiemos el modelo productivo aplicando nuevas tecnologías; realicemos investigación básica, a golpe de talonario con fichajes estrella, para colocarnos entre los países más avanzados; construyamos infraestructuras para la I+D+i para tener las herramientas adecuadas, etc.

Yo creo que, evidentemente, toda esta inversión tendrá sus resultados a largo plazo, pero tengo mis dudas sobre si los resultados serán proporcionados a las inversiones. Y digo esto porque creo que hay un error de base que limitará nuestro crecimiento en este ámbito. Así, ¿de qué nos sirve tanta investigación si eso no implica un rendimiento en el mercado, un beneficio que permita rentabilizar la investigación? ¿De qué nos vale tanta infraestructura “tecnológica” si un/a ingeniero/a es contratado por una empresa antes de acabar su formación, lo cual no permite generar nuevo valor económico? Trato de explicarme mejor.

Recientemente decía en este blog que era necesario alcanzar mayores cotas de competitividad en los mercados, no mediante la aplicación de nuevas tecnologías aplicadas a la producción – ya que eso lo hacen todos los países-, sino mediante la “creación” constante de nuevos productos que nos coloquen en los mercados. Hablaba entonces de fomentar la creatividad para lanzar productos y marcas que identifiquen a este país como país exportador y a la vanguardia empresarial. Si mencionamos Nokia enseguida los vinculamos a un país; lo mismo con Sony, Google u otras marcas.

En la reflexión de hoy, vinculo esto a la necesidad de crear empresa nueva. Me pregunto para qué sirve tanta investigación -básica o no-, si no somos capaces de utilizarla para crear nuevos negocios. ¿Para qué queremos tantas infraestructuras tecnológicas del estilo de viveros si un ingeniero/a en lo último que piensa es en crear una empresa?. Y por otro lado, ¿cómo vamos a llenar tantos viveros tecnológicos si no somos capaces de fomentar el espíritu empresarial?

Creo que el mayor error de toda esta inversión en I+D+i es no vincularlo a la creación de valor económico. Parece que dedicar grandes partidas de dinero a determinados proyectos es un fin en sí mismo, sin importar un necesario retorno de la inversión.

Según escribo estoy pensando que debería ser obligatorio para estudiantes de tecnologías y ciencias crear una empresa durante su formación para poder conseguir el título. Hemos de fomentar el espíritu empresarial. No se trata de que las personas “tengan” que crear una empresa para salir adelante, sino de que “quieran” crear una empresa para sentirse realizados/as. Se trata de evitar que todo el talento y las ideas de un/a joven estudiante se quede dentro de una empresa que va a ser quien determine lo que ese joven deberá hacer con su talento, y sirva para crear nuevo valor económico.

Hace falta crear, crear y crear para ocupar un espacio en el mundo, pero para crear hace falta tener espíritu emprendedor y no un edificio vacío. Eso sí, muy bonito, muy avanzado, muy medio ambiental y lo que haga falta, pero muy vacío.

Más adelante hablaré de mis propuestas para crear ese espíritu.

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