Dice hoy Juan Perro que hablar de piratería en el mundo de la música es hipócrita y que esto sirve para que las grandes compañías puedan seguir tratando la cultura como mercancía que les produce grandes beneficios. "Como lo han hecho durante los últimos 60 años" acaba diciendo. No traigo aquí esta noticia para analizar o debatir sobre las acciones de la SGAE, sino para sacar a la luz un acto de autodestrucción y creación.
Cada vez son más los artistas que se dan cuenta del camino equivocado emprendido por la SGAE. En mi opinión, Juan Perro da en la diana diciendo que hace falta en esa organización un cambio de directivos ya que los que la gestionan actualmente están lejos de la realidad, de la integración en la empresa de conceptos dominantes hoy en día en nuestra sociedad como la innovación, la creatividad, la calidad, etc.
La SGAE mantiene un modelo de negocio, porque no es más que un modelo de negocio, de difícil aplicación en nuestro tiempo. Limitarse a amenazar a la sociedad para llevárselo limpio a casa, sin claridad en el proceso de recaudación y destino de lo recaudado no tiene futuro. Eso lo hicieron los recaudadores de tributos en épocas pasadas y la evolución acabó con ellos.
Esta es una sociedad avanzada, con una capacidad de información y reflexión como nunca la ha habido en la historia. Vivimos en un mundo totalmente conectado y tecnológico donde muchos y muchas se organizan para dar una respuesta a la norma marcada por el poder. La SGAE, con su actual modelo, no tiene nada que hacer en este nuevo tiempo. Si no se adapta desaparecerá. Es una regla del mercado, y de la evolución; si no te adaptas desapareces. En definitiva, es un claro ejemplo de cómo morir con la barriga llena.
¿Y por qué digo esto? Porque si el poder hubiera podido detener a la sociedad organizada ahora viviríamos en la edad media. Actualmente existen ya establecimientos que tienen música con licencia copyleft u organizaciones como música libre que empiezan a hacer frente al poder. No se trata de no remunerar a los artistas, sino de remunerarles de manera justa. Así, por un lado tenemos una SGAE henchida de poder que acabará convirtiéndose en un enemigo del propio poder político que la ha alimentado. Y por otro lado, nos encontramos una vez más con la creatividad de la sociedad, con el talento imaginativo de unos y unas para crear un mundo mejor.
¿Por qué esta noticia? Porque al final creo sinceramente que necesitamos a la SGAE; necesitamos muchas SGAES. Su negligencia da lugar a nuevas formas de actuar, al nacimiento de nuevas formas de hacer. Es innegable que si no hay error, no hay mejora. No hay poder que resista la sociedad organizada. Lo bonito de todo esto es que está naciendo algo nuevo, y eso me parece positivo.