El Banco mundial es mundial
Dice el Banco Mundial que España debería agilizar la creación de empresas, y yo, ante este titular corro raudo a profundizar en la noticia - siempre mantengo una rayo de esperanza (por cierto, a ver si le devuelvo el rayo a Esperanza). Dice el “prestigioso” Banco Mundial que para fomentar la creación de empresas “España debería simplificar los procedimientos. Actualmente para crear una empresa es necesario rellenar 10 documentos y el tiempo estimado de espera son 47 días”. Sigue la inteligente directora diciendo “que en países como Singapur, que encabeza el ránking mundial por cuarto año consecutivo, la apertura de una compañía supone sólo 4 documentos y 10 días; los costos también son bajos”
Y yo me pregunto si esta gente se merece lo que cobra, si alguna vez han montado una empresa o si han visitado alguna. ¿Y por qué digo esto?
En primer lugar, porque no entiendo cómo se pueden tener todos los recursos habidos y por haber y soltar semejante obviedad; España tiene muchos procedimientos y debería simplificarlos para aumentar el número de nuevas empresas. ¡Amén! No propone soluciones sino comparaciones. Dice que Francia creó una “ventanilla única” y eso hizo que aumentara el número de nuevas empresas. Ya ves, qué sencillo.
En segundo lugar, porque se confunden ideas. Todos estos problemas de los que habla el informe podrían suponer un problema para una persona que tiene un motivo para montar una empresa, es decir, una persona que quiere crear una empresa porque se encuentra en paro, porque tiene una idea, porque tiene un mercado, etc. Pero ¿detendría a una persona con una motivación? Es decir, una persona con una voluntad inquebrantable de desarrollarse profesionalmente mediante la creación de una empresa. He conocido pocas de estas personas, pero te aseguro que esa persona no se detendrá por ninguna de estas trabas.
Si lo que quiere decir el informe es que hay que facilitar, con recursos públicos, la creación de miles de empresas sin ningún futuro entonces creo que vamos por mal camino. Porque, en mi opinión, el altísimo grado de fracaso en los primeros años no obedece a problemas del sistema, sino a la falta de motivación empresarial, de emoción aplicada al trabajo, de entender la empresa como parte de una vida plena. He conocido muchos nuevos empresarios que han fracasado con los primeros problemas, incluso por una discusión con el socio.
En mi humilde opinión, lo que necesitamos es crear espíritus empresariales; jóvenes que desde los primeros pasos en las escuelas vivan con la posibilidad de crear empresas en el futuro; personas que asuman el fracaso como natural; humanos – no robots- creativos con capacidad de soñar; gente positiva que aporte valor a la sociedad y que viva los problemas administrativos o técnicos como parte de la vida empresarial.
En definitiva, hace falta crear un contexto determinado y una sociedad concreta. Parece complejo, pero no lo es tanto. Podemos facilitar todos los recursos del mundo, pero si los ponemos en el cesto equivocado a lo mejor lo perdemos todo. Por cierto, en el caso del Banco Mundial ¿no habremos puesto los recursos en cesto equivocado?
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